Mostrando entradas con la etiqueta El Tiempo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Tiempo. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de mayo de 2012

El concepto del tiempo en nuestra vida


 Opino que el concepto del tiempo es subjetivo puesto que depende sobre todo de nuestra percepción de la muerte. Para mí el tiempo de mi paso por la vida tiene una forma lineal, o sea con puntos de partida (nacimiento) y de llegada (muerte) distintos que nunca podrían coincidir para que un nuevo ciclo de existencia empiece. Según mi modesta opinión, una percepción cíclica del tiempo, como es descrita en un viaje a la semilla, de cualquier divinidad,  pagana o no, se arriesga a identificarse con la espera de la resurrección y de la vida eterna. Esta tesis permite a alguien superar el miedo a la muerte, la angustia del castigo por sus pecados humanos o esperar que en el próximo ciclo tenga la oportunidad de elegir otras opciones o evitar los errores ya cometidos. Para mí lo mortal es simple, ¿quién puede garantizar que una marcha hacia atrás en el tiempo podría ofrecer una opción correctiva y entonces la redención?

Lo siento pero para mí todo el guión de la vida se desarrolla exclusivamente en una dirección: hacia adelante.
 
Martha Olimpíou, 2 Mayo de 2012                  (Texto escrito para la tarea de clase ´El Tiempo´)

viernes, 4 de mayo de 2012

De dos a nueve

En el contenedor de basura había un libro de Kafka, El Castillo, estaba escrito con letras doradas sobre la cubierta negra. Alguien lo había tirado encima de una bolsa de plástico llena de conservas de leche, cáscaras de naranjas y restos de pasta con salsa de tomate. Arriba, en el cielo, el color de la noche, que se colgaba de las estrellas débiles y borrosas, era negro como la parte más profunda del corazón.

Dieron las dos. Un gato con su pelo gris, sucio y raído  dio un salto y aterrizó en el contenedor. Olfateó los bordes de las páginas del libro y manchó su nariz con salsa de tomate.

Detrás del contenedor se encontraba la entrada de un edificio. En el piso de la segunda planta, un viejo estaba sentado en su butaca viendo la tele. Los indicadores del reloj que llevaba en su mano delgaducha, se movían a la izquierda con un ritmo lento pero al mismo tiempo continuo  e inevitable.

A las diez y media-la noche aún profundamente negra- un taxi paró en la calle. Una mujer joven abrió la puerta y se bajó del coche, diciendo al taxista:

-Lléveme al centro por favor, a la plaza Victoria.

 Sus ojos estaban secos, porque se había prometido a si misma que él no la vería llorar.

El estaba allí, mirándola desde la distancia. Se quedó cerca del contenedor y le pareció que las letras doradas sobre la cubierta del libro brillaban de una manera burlona. El Castillo era su libro favorito. Y ella lo sabía.

Fueron tantísimas las conversaciones que los dos habían tenido sobre  K. y su relación extraña con esa Frida, su existencia inexpicable en el mundo inhóspito de Kafka. Habían hablado mucho los dos, debajo de sábanas blancas y siempre con el sonido de su ventilador roto, que les hacía más soportable el calor de su cuarto pequeño.

Ahora ella se acercó a él para besarle.

-          No lo hagas . Le dijo él.

-          Te voy a odiar.

-          No. No me odies.

-          Te voy a odiar pero en este momento aún te quiero mucho.

Sus ojos estaban secos. Y así permanecerían. Apretaba sus mandíbulas tan fuertemente que empezó a dolerle la cabeza.

El tenía los ojos rojos, cansados y ninguna palabra para decirle. Tenía sólo un terror que le invadía por completo. .

-Te he traído esto, le dijo él. Llevaba el libro en sus manos.

- No lo quiero.

-Tómalo por favor. Quería dártelo. Quiero que lo tengas tú.

- Νo quiero nada de ti.

Se lo quitó de las manos y lo tiró al contenedor. El libro cayó encima de una bolsa de plástico lleno de conservas de leche, cáscaras de naranjas y restos de pasta con salsa de tomate.

  Luego eran casi las nueve. El cielo arriba se transformaba poco a poco de negro a gris. Un gato gordo daba vueltas en la acera manchada. En un piso, de un edificio en la calle de Kapodistrias número tres, un viejo preparaba su cena. En el fregadero los platos sucios estaban puestos uno encima de otro, formando un castillo. Desde la radio que estaba sobre la mesa redonda  se podía oír la voz de una mujer leyendo las noticias. Un olor pestilente subía de la calle y entraba por la ventana. El viejo pensó que era una mierda vivir encima  de un contenedor de basura, especialmente cuando los basureros estaban en su segunda semana de huelga.

En la calle, fuera de una puerta blanca del almacén de un supermercado, se había quedado una muchacha esperando. Miraba a la puerta que acababa de cerrar él. Y como el color del cielo se iba haciendo más luminoso, a medida que cada parte oscura iba desapareciendo poco a poco, ella sentía que podía respirar más fácilmente. Se acercaba la hora en la que aún no sabía nada. Se acercaba el tiempo en el  que aún le quería con ingenuidad. Las noches en las que le daba besos debajo de sábanas blancas y con el sonido de un ventilador roto salvándoles del calor.


Artemis Sofiou, el 4 de mayo 2012                               (Texto escrito para la tarea de clase 'El Tiempo') 

miércoles, 2 de mayo de 2012

A contratiempo

Altura – los políticos no están a la altura de la coyuntura económica y no puedo decidir por quién votar; Andanza – paso hacia adelante, dice el diccionario vivo sobre la mesa, pero yo lo veo hacia atrás en lo que refiere a la sociedad griega, espero poder alcanzar  la mitad de lo que planeaba lograr en mi vida cuando empecé el viaje; Estrechez – sí que entiendo esa palabra, es la falta de opciones, la carencia de perspectivas y expectativas para un futuro mejor junto con lo de la reducción de rentabilidad personal y el dolor que me provocan esos zapatos de tacón, lo que nos lleva a Anchura – la de mi cuerpo, por desgracia, es constitucional y no hay nada que pueda hacer para evitarlo, según me dice el diccionario digital. Y, ¿qué más nos falta? Ay sí, el Tiempo – de lo que no dispongo mucho, ni para apreciar las experiencias del pasado ni siquiera para disfrutar de aquellas de hoy, y aún menos para planificar el día que viene.

Así pensaba cinco minutos antes de abrir el libro de literatura para esta semana. 

Uranía,  1 de mayo 2012                                (Texto escrito como respuesta en la tarea de clase ´El Tiempo´) 

sábado, 21 de abril de 2012

INVENCION MENTIROSA

El gran maestro de la vida enseña al hombre
un orden maravilloso que viene del  horizonte,
lo que llega son palabras, voces
que gritan las horas, los años, los siglos.
Los relojes y los calendarios
señalan con devoción
la duración y el olvido de las cosas.
Debajo de las estatuas no hay  ayer,
no hay  historia sino  silencio
que se rompe por el llanto del niño,
el sollozo del hombre rupestre,
el triste gemido de un cronopio.
El gran maestro de la vida miente,
debajo de las estatuas no hay tiempo,
ignora la armonía convencional,
ignora el misterio del mundo,
acepta sólo lo absurdo que es tu vida .
Aislado en aquella aldea de nadie
aprende a vivir sin ilusiones.
El tiempo nace  y se muere en nosotros mismos.                                 

Stella, 18-4-2012.

¿Qué es este fluir incesante……?


¿Qué es este fluir incesante……?
“Time is a necessary representation that underlies all intuitions…….given a priori.”, Immanuel Kant
¿Qué es este fluir incesante,
este movimiento insaciable de las cosas
que nunca se detiene
como el arroyo bajo la lluvia?

¿Con qué se viste cada día, cada hora?
con las arrugas de los rostros,
la madurez de los frutos,
el amarillo de las fotografías.

Memoria de rancia estirpe, el ayer,
repetición de la historia humana, el ahora,
sus huellas sellan de manera irrevocable
el fin de nuestro camino mañana.

¿Qué es este ritmo eterno que da
sentido al latido del corazón,
este compás que mide los instantes
como las sílabas de un solo verso?

Quizás un soplo de aire y nada más.
A la vez, breve y duradero,
todo ser se inclina con reverencia
bajo su ley, irremediablemente.               Stella, 2011.

La transcendencia del tiempo

Nacemos con la idea de este orden interior que da sentido a todos los hechos de la vida de una manera lineal, en que se funda la noción de identidad personal, de memoria, de nuestra visión del mundo, un mundo de apariencias y de verdades.
Por una parte,  mirar las nubes viajando en el cielo o el panorama de las estrellas o la alternancia de las épocas, fenómenos atmosféricos o naturales, la corriente huidiza del río, el regreso de las aves  migratorias, las flores  marchitas o una multitud de cosas, nos da la impresión de un ritmo universal que reina en todo ser. Por otra parte,  pensar en conceptos como el de cantidad, de continuidad, de precisión, de armonía y un mar de otros se hace posible y se puede entender  debido a esta forma de intuición interior que determina el mundo exterior. Esta secuencia interior que se extiende como una línea hasta el infinito, la aplicamos, gracias a nuestra facultad de representación, a todo objeto exterior e interior. Así este ritmo determina también nuestra mente. Lo difícil y lo extraño es que somos incapaces de aislarlo de las cosas, es decir, la sucesión es parte de las representaciones y sin ella las cosas serían incomprensibles, entidades inconexas.
Las siguientes frases famosas muestran el interés humano por el tema del  tiempo.
“El tiempo es una imagen móvil de la eternidad”, PLATÓN
“Tiempo es la medida del movimiento entre dos instantes”, ARISTOTELES
“El tiempo es el ángel del hombre”, SHILLER
“El tiempo es la sustancia de lo que estoy hecho”, BORGES
“No se puede olvidar el tiempo más que sirviéndose de él”, BAUDELAIRE
Esta sensación de eterno cambio de las cosas y de los estados interiores se nos impone sin remedio y no hay manera de evitarla ni siquiera transigir con su manipulación. En este sentido somos esclavos de la “invención de Satanás”- la frase de A. Machado dice: ”sin el tiempo, esa invención de Satanás, el mundo perdería la angustia y el consuelo de la esperanza” - y de ahí nuestra nulidad y el sentido de derrota.
Para concluir, diré que sin el tiempo el mundo sería un paisaje desconocido, la vida sin apoyo, sin memoria llena  de imágenes incoherentes , ininteligibles, casi impensables.                                                                                                                                                                         
  
Stella, 2011.